Función Social y Económica del Seguro de Vida.

Función Social y Económica del Seguro de Vida.

Por Gustavo J. Pérez

Los seguros en general, pero especialmente los seguros de personas representados por el seguro de vida, cumplen determinadas funciones, que pueden clasificarse en sociales y económicas. Su importancia y sus efectos sin duda ameritan un detalle más exhaustivo, que propicie por parte de todos, clientes y trabajadores del mercado de seguros, una toma de conciencia sobre nuestro rol y quehacer cotidiano.

La finalidad social del seguro podemos resumirla, en que permite a los beneficiarios, a través del cobro de la indemnización o beneficio, volver al estado inmediato anterior al momento en que se produce el siniestro, resarciendo a los beneficiarios de una pérdida económica que en algunos casos llega a representar el 100 % de los ingresos del grupo. El caso que ejemplifica vehementemente este hecho, es el de una familia. Cuando en una familia fallece la persona que genera ingresos, la indemnización o beneficio que aporta el seguro de vida, se convierte en una suerte de paliativo que ayuda a la misma a recomponerse de la pérdida, siempre hablando en términos económicos.

Sin embargo, podemos pensar múltiples otros ejemplos de compensaciones y resarcimientos económicos: cobro de saldo de capital adeudado para un beneficiario que haya prestado dinero a otra persona, o el seguro de vida societario tomado por los socios de una compañía, con el objeto de resguardar el funcionamiento y la continuidad de la misma, frente al deceso de uno de sus miembros, es decir, resulta beneficiada una persona jurídica pero también en muchos casos se asegura la fuente de trabajo de sus empelados, dado que permite a la sociedad continuar con su actividad productiva, etc.

En general podemos decir que la función social principal del seguro de vida es estimular la previsión en la personas, y contribuir al mejoramiento de la salud en las mismas. Esto último a través de la inversión en investigación en salud o a nivel individual, mediante las prácticas médicas que realizan los aseguradores por requisitos de asegurabilidad.

Porqué hablamos de previsión? Porque las personas a través de contratar un seguro de vida, pueden prever situaciones de inestabilidad para sus beneficiarios o éstos respecto de la vida asegurada, que es fuente de ingreso del grupo.

En lo que respecta al componente de capitalización que muchos seguros poseen, permite a los asegurados, forjar un fondo de ahorro a futuro, utilizando sus mejores años de actividad y productividad económica, para mantener su calidad de vida para los otros años dónde sus ingresos se ven, naturalmente debilitados. (Etapa pasiva sin producción activa económica).

Si tomamos en cuenta las funciones económicas del seguro de vida, éste cumple con varias. La función económica del seguro apunta fundamentalmente a eliminar en los asegurados, por lo menos parcialmente, cierta incertidumbre económica sobre el futuro que “naturalmente” todos tenemos, máxime en el mundo actual. De manera tal, que permite a aquellas personas que han tomado seguros como protección y / o como capitalización, aumentar su eficiencia, en el logro de sus objetivos individuales.

A nivel individual y colectivo también, estabiliza la riqueza, combate la pobreza y estimula el ahorro, aportando a un mayor bienestar general de la población. En el caso de los seguros de vida de saldos deudores posibilita el desarrollo del crédito y, se constituye en fuente de trabajo para miles de personas que desarrollan la actividad aseguradora (productores, asesores, agentes, entidades aseguradoras, médicos, laboratorios de análisis clínicos, etc.).

Es decir, el seguro como actividad financiera económica contribuye a la formación del producto bruto interno, al producto bruto nacional. Y en países desarrollados, representa hoy por hoy una de las actividades comerciales y financieras más pujantes y con mayor desarrollo. Dado que la actividad aseguradora cumple una función previsora, es una actividad financiera que debe entenderse como no especulativa, dónde se privilegia colocar los activos en inversiones de tipo productivo, de rendimientos acotados, que no son tan vulnerables a los vaivenes de las crisis financieras del tipo “burbuja”. En nuestro país la actividad aseguradora se encuentra regulada y controlada por un organismo estatal que es la Superintendencia de Seguros de la Nación, que cumple funciones de contralor de toda la actividad.

Por su parte el Reasegurador, cumple un rol muy importante. Tres son sus funciones primordiales:

Función Factor de disminución del riesgo, evitando pérdidas descomunales o posibles quiebras.

Función de Financiación: permitiendo a las compañías aseguradoras incrementar el volumen de sus negocios, al tener la seguridad de un respaldo añadido, aceptan mayores riesgos y firman mayor número de seguros.

Función Estabilizadora: estabilizando el mercado del seguro, al atomizar las pérdidas entre una o más re-aseguradoras.

Debemos decir que el aspecto funcional económico del seguro, especialmente del seguro de vida, deriva en beneficios tanto a nivel individual para los asegurados como para el conjunto de la sociedad dónde la actividad es práctica.

Al brindar el seguro de vida con capitalización por ejemplo, protección y ahorro a las personas, permite que los individuos, puedan sostener en su actividad productiva, un espíritu más audaz y emprendedor, porque se saben protegidos y con algunas certidumbres acotadas.

También aumenta en un cliente empresario por ejemplo, su eficiencia, dado que al sentirse liberado de algunas incertidumbres y mayores riesgos, puede establecer determinadas políticas en su empresa, tendientes a optimizar y maximizar resultados, que de lo contrario, lo llevarían o a desistir o a tomar una postura mas conservadora.

La característica reparadora y de resarcimiento económico que el seguro otorga mediante el pago de la indemnización prevista evita, que tal vez muchos años de esfuerzo se vean reducidos a nada, por lo que suma estabilidad económica y contribuye a evitar los estados de pobreza repentinos.

Como vemos al fomentar el ahorro y la capitalización en las personas que de otra manera, no se verían estimulados a llevar adelante esta práctica, consolidad un estado de estabilidad emocional y de mejoramiento de la autoestima. La posibilidad de ahorro es un aspecto del seguro muy útil y significativo, especialmente en aquellas personas que culturalmente no han sido formadas con este espíritu de previsión.

El seguro entonces, es un vehiculizador de la riqueza, dónde, se manejan capitales que no pueden ser retirados inmediatamente, por lo que la institución puede invertirlos durante un tiempo prolongado, generando un cúmulo de capital que permite sea derivado en consecuencia a otras diversas actividades económicas, reactivando la economía en general.

El seguro de vida, estimula los créditos y por ende, la adquisición de la vivienda propia, colabora en el mejoramiento de la salud, invirtiendo algunas instituciones sumas importantes para la investigación de enfermedades o la detección precoz mediante la realización de los requisitos médicos, de enfermedades que de otra manera sólo se pondrían al descubierto de las personas en estados más avanzados de las mismas. Un ejemplo muy asiduo en la práctica es detectar en las revisaciones médicas que el cliente registra valores elevados o fuera del rango de normalidad de cifras de tensión arterial, sin que el cliente hasta entonces haya notado ningún síntoma o malestar, dado que la hipertensión es una enfermedad de las que suele llamarse como “silenciosas”.

Finalmente el seguro de vida estimula la filantropía, permitiendo que muchas personas que se encuentran solas en el mundo, pero interesadas en beneficios de invalidez, dejen como beneficiario principal por fallecimiento a instituciones de caridad.

Fuentes Bibliográficas:

Halperín, Isaac, “Contrato de seguro”, Edición 2ª ed. Publicación Buenos Aires : Depalma, 1966
Alfano, Orlando. “El Contrato de Seguro de Personas”. Ad-Hoc S.R.L. Buenos Aires, 2004

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