Querida amiga:
Cuando un hombre suelta los perros negros de su humor y golpea a una mujer, a él, no le pasa nada. Al otro día, o al rato, tal vez intente borrar su tristeza, la tristeza de la mujer, pero no puede. Trata, pero no puede. Él no escuchó cómo estallaba el cristal haciéndose añicos, y por eso no comprende y lo sigue intentando.…



