Poesía, versos, textos para compartir. Literatura

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Autoexilio

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Iniciada por Isidro Pérez Mar 21. 0 Respuestas

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INCONCLUSIÓN

Iniciada por Ramona Altagracia Gómez Ramírez. Última respuesta de patricia luna Mar 19. 1 Responder

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Comentario de Ramona Altagracia Gómez Ramírez el mayo 9, 2013 a las 11:41pm

En interior

Sentir la energía con la luz de tu mirada

Me transporta a una frecuencia de emoción

Tú vida transciende a través de impulsos

Me embriaga en una tibia luz

Abro mi alma y me envuelvo en tú interior

Nutriéndome de estar adentro de ti

Mi  consciencia contacta tú ser

Y de pronto somos uno

Total relación con el universo

Nos lleva a la posibilidad de crecer

Y es la más grande expresión de nosotros mismos

Creamos una energía funcionando nuestras vidas

Que entonces toman sentido pleno

Las olas  de  magnetismo nos rodean con su sal.

 

 

 

Comentario de Ramona Altagracia Gómez Ramírez el abril 21, 2013 a las 9:48pm

Estabas allí,  al caer la tarde

Tu mirada de ángel me hizo soñar

Cuantos siglos junto a ti que unos meses

Si verte no significó ausencia.

 Tocas mi alma y me llevas a tu encuentro

Siento  esta vida fresca

Te envuelves en mí ser

Y sin tocarme me embriago de tú aliento

Gracias mi amor me susurra tú mirar

Y baila mi alma en mágico palpitar

 

Comentario de Ramona Altagracia Gómez Ramírez el abril 21, 2013 a las 9:47pm

Comentario de Ramona Altagracia Gómez Ramírez el marzo 21, 2013 a las 11:14pm

Desde mi ventana contemplo la primavera color del sol

Sus rayos amarillos, suaves  acarician mi frente

Primavera, tantas veces florecida

Cálido abrazo para mi alma 

Comentario de Ferchu Doiz el marzo 21, 2013 a las 9:21am

Fuegos

Cada persona brilla con luz propia

entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales.

Hay fuegos grandes y fuegos chicos

y fuegos de todos colores.

Hay gente de fuego sereno

que ni se entera del viento,

y gente de fuego loco

que llena el aire de chispas.

Algunos fuegos, fuegos bobos

no alumbran ni queman;

pero otros arden la vida con tantas ganas

que no se puede mirarlos sin parpadear,

y quien se acerca, se enciende.

ESTE ES UN PEQUEÑA POESÍA DEL "LIBRO DE LOS ABRAZOS"

ESPERO QUE LES GUSTE :-)

Comentario de Ferchu Doiz el marzo 21, 2013 a las 9:09am

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos

recomiendo este libro se los leí a mi hijo y a mis sobrinas es hermoso por donde lo lean!!!! espero les guste.

Comentario de Juan del CESA el marzo 19, 2013 a las 9:48pm

Eduardo Galeano


En los últimos años, la Abuela se llevaba muy mal con su cuerpo. Su cuerpo, cuerpo de arañita cansada, se negaba a seguirla.
Menos mal que la mente viaja sin boleto - decía.
Yo estaba lejos, en el exilio.
En Montevideo, la Abuela sintió que había llegado la hora de morir. Antes de morir, quiso visitar mi casa. Con cuerpo y todo.
Llegó en avión, acompañada por mi tía Emma. Viajó entre nubes, entre olas, convencida de que iba en barco; y cuando el avión atravesó una tormenta, creyó que andaba en carruaje, a los tumbos, sobre el empedrado.
Estuvo un mes en casa. Comía papillas de bebé y robaba caramelos. En plena noche se despertaba y quería jugar al ajedrez o se peleaba con mi abuelo muerto hacía cuarenta años. A veces intentaba alguna fuga hacia la playa, pero se le enredaban las piernas antes de
llegar a la escalera.
Al final, dijo:
- Ahora, ya me puedo morir.
Me dijo que no iba a morirse en España. Quería evitarme los líos burocráticos, el traslado del cuerpo y todo eso: dijo que ella bien sabía que yo odiaba los trámites.
Y se volvió a Montevideo.
Visitó a toda la familia, casa por casa, pariente por pariente, para que todos vieran que había regresado de lo más bien y que el viaje no tenía la culpa. Entonces, a la semana de llegar, se acostó y se murió. Los hijos echaron sus cenizas bajo el árbol que ella había elegido.

A veces, la Abuela viene a verme en sueños. Yo camino al borde de un río y ella es un pez que me acompaña deslizándose, suave, suave, por las aguas.

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos
Comentario de Juan del CESA el marzo 19, 2013 a las 9:47pm

Jorge Luis Borges

Elogio de la sombra

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan) 
puede ser el tiempo de nuestra dicha. 
El animal ha muerto o casi ha muerto. 
Quedan el hombre y su alma. 
Vivo entre formas luminosas y vagas 
que no son aún la tiniebla. 
Buenos Aires, 
que antes se desgarraba en arrabales 
hacia la llanura incesante, 
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro, 
las borrosas calles del Once 
y las precarias casas viejas 
que aún llamamos el Sur. 
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas; 
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar; 
el tiempo ha sido mi Demócrito. 
Esta penumbra es lenta y no duele; 
fluye por un manso declive 
y se parece a la eternidad. 
Mis amigos no tienen cara, 
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años, 
las esquinas pueden ser otras, 
no hay letras en las páginas de los libros. 
Todo esto debería atemorizarme, 
pero es una dulzura, un regreso. 
De las generaciones de los textos que hay en la tierra 
sólo habré leído unos pocos, 
los que sigo leyendo en la memoria, 
leyendo y transformando. 
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte, 
convergen los caminos que me han traído 
a mi secreto centro. 
Esos caminos fueron ecos y pasos, 
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones, 
días y noches, 
entresueños y sueños, 
cada ínfimo instante del ayer 
y de los ayeres del mundo, 
la firme espada del danés y la luna del persa, 
los actos de los muertos, 
el compartido amor, las palabras, 
Emerson y la nieve y tantas cosas. 
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro, 
a mi álgebra y mi clave, 
a mi espejo. 
Pronto sabré quién soy.
Comentario de Dante Dario Luna el marzo 19, 2013 a las 1:18am

Haceun tiempo ya lei por segunda vez El caballero de la armadura oxidada de Edgar Fisher.

Trata sobre un caballero con esposa y un hijo que cierto día decide vivir con la armadura puesta ya que salia muy seguido a las cruzadas o en rescate de alguna reina en apuros. Con el transcurso del tiempo esta armadura termina aprisionando al caballero impidiendole librarse de ella. La historia se va tornando muy interesante y cada capítulo se apoya en el anterior lo que lo hace dificil de dejar de leer. Aunque se trata de una fábula al ir leyendolo se puede pensar como un libro de auto-ayuda si se quiere, ya que tiene mensajes implicitos al reflejar que esa armadura representa esas cosas que no nos dejan ver más haya de nosotros mismos y que nos alejan de los demás.

Personalmente recomiendo que lean este libro y poder debatirlo o comentarlo que es mejor.

Comentario de Juan del CESA el marzo 6, 2013 a las 12:08am

Chávez

Por Claudia Korol

Hoy tengo un dolor de Chávez en la piel. Como si el mundo se detuviera por un instante y no respirara… para sentir el latido débil de su corazón rebelde, marcando el paso todavía.
Hoy tengo un nudo de Chávez en la garganta. Como si toda la rabia se juntara en un nombre… que es la manera cómo eligió llamarse un pueblo, un tiempo de revolución, una posibilidad veintiúnica de existencia de nuestro socialismo.
Hoy tengo una marea de Chávez en la mirada. Como si necesitara por un momento ver para creer. Como si supiera que ese mar de gente que ruega por él con lágrimas amontonadas en los ojos, está inventando así una forma entrañablemente absurda de la rebelión del continente.
Hoy tengo una inquietud de Chávez en las manos. Como si el puño cerrado y la caricia necesitaran tocar la superficie de la historia para saberlo en ella.
Hoy tengo una urgencia de Chávez en la sangre. Como si toda la vida desparramada en el continente, formara un ancho río rojo revolución… exigiendo que en este tiempo nadie se conforme con plegarias... que nadie se conforme… que nadie se acomode.
Porque Chávez -el que conocimos- se va alejando suavemente de la volcánica aparición en nuestros gestos cotidianos. Y necesitamos con urgencia que nazcan nuevas maneras de revolucionarnos… tal vez con menos liderazgos individuales, tal vez con más creaciones colectivas. Porque no es verdad –aunque quisiéramos- que ahora nacerán miles de Chávez. Como no nacen miles de Fideles ni de Guevaras ni de Ramonas ni de Evitas. Como no nacen Bolívares ni Manuelas ni Bartolinas ni Camilos. Pero nacen sí, una multitud de Juanes y Marías, de Pedros y Sandras, de Pablos y Luisas, formando un collar de estrellas insurrectas, que iluminan cuando brillan juntas los sueños libertarios sembrados en nuestras tierras. Formando un telar de palabras sencillas, que envuelven nuestra memoria y la multiplican en sus historias mágicas.
Hoy tengo una esperanza de Chávez en mi corazón. Porque el tipo no se rindió. Porque no se entregó. Porque desafió al sentido común y a las prédicas conservadoras de lo posible. Porque el tipo se hizo querer, así milico como era. Porque se equivocó y se corrigió muchas veces.
Porque el tipo se dio todo completito a la historia. Porque así está entrando… con esa sonrisa tan Chávez en el rostro indio. Tan feliz celebrando picardías. Tan cómplice de Fidel. Tan hablando hasta por los codos. Tan abrazadito al pueblo más pobre y más desconsolado. Tan valiente el tipo. Tan entero en cada despedida. Con su espada de Bolívar y su Constitución bajo el brazo, como regalos del rey Melchor. Tan tierno en su dureza. Tan loco en su cordura. Inventando el alba, en la noche oscura. Tan lucero el tipo. Tan Chávez, todavía.

 

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